lunes, 20 de julio de 2009

Sabado... de mierda espectacular!

Pero sentía las chispitas de gotitas en mi cara, suavemente humedecía mi buzo, la bufanda de ella. Aunque siguiera lloviendo, o no, entrar fue una buena idea, el hambre no puede esperar. Acogedor, tranquilo. Y ahora me dan ganas de repetirlo. De hacer ese momento nuestro, y volver... Quiero a volver a ese punto en la vida en que uno dice: "¡que hermoso es esto!", y a su lado. No. No fue un sábado de porquería. El que piensa así es porque no sabe disfrutarlo, y yo lo disfrute, ¿no se nota?

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